lunes, 21 de abril de 2014

Las prisas no son buenas. El caso del sótano inundado


Obra en el sótano de un edificio de la universidad. Van a sacar más despachos y salas de otros usos. 

El sótano está semienterrado, tiene una gran jardinera longitudinal por fuera y siempre ha tenido filtraciones desde el exterior. 

Hace unos años, practicaron una solución a base de pegar una lámina asfáltica por el interior pero el tiempo y el empuje del agua la despegó, desgarró y permitió que el agua entrara de nuevo. Recordar que las telas asfálticas no valen para impermeabilizaciones a presión negativa.

Nos llama la empresa adjudicataria de los trabajos por recomendación de la dirección facultativa, con quien ya hemos trabajado en numerosas ocasiones.

Cuando realizamos la visita, el sótano está completamente despejado. Diáfano. Y en proceso de eliminación de la membrana existente.

Esto es lo que nos encontramos.




Atención al agua en el suelo en la siguiente foto.


Visto. El agua entra principalmente por las juntas de hormigonado del muro y por el encuentro entre losa de cimentación y muro.

Planteamos dos posibilidades: 

Primera opción: impermeabilización por el exterior, retirada de vegetación, movimiento de tierras y excavación hasta la base de cimentación, preparación del soporte, impermeabilización, drenaje, conexión con saneamiento, relleno de tierras y replantado de la vegetación retirada.

Segunda opción: impermeabilización por el interior empleando morteros técnicos en un sistema que nosotros mismos desarrollamos.

No es que sea el primer sótano que hacemos. Hemos conseguido sellar muchos sótanos y fosos de ascensor a presión negativa, pero en este caso, después de que nosotros terminemos, pasará mucha más gente tras nosotros y nos tememos que perforen el sistema.

Planteamos ambas posibilidades y la primera queda descartada por la afección exterior que tiene. El campus sigue abierto y hay mucho tráfico de personas.

A por la segunda entonces.

Primero limpiar el soporte hasta dejarlo libre de restos de material asfáltico mediante chorro de arena a presión controlada.



Una vez limpio el soporte y retirada toda la arena, comenzamos secando las vías de agua con mortero de secado ultra-rápido, que luego nos permita ejecutar el sellado interior.


Básicamente esta ha sido la actuación importante. Luego, una vez seco el sótano quedaba gran cantidad de humedad en la losa y para evitar su ascensión sobre la capa de arena de regularización y evitar posibles problemas hicimos lo siguiente:


Con esto hemos evitado la entrada de agua y pueden continuar con los revestimientos. 

Terminamos nuestra actuación dando instrucciones detalladas sobre el tratamiento al soporte y la prohibición de colocar nada (la terminación interior es a base de un trasdosado de paneles de yeso laminado) empleando taladros sobre nuestro sistema.

Nos hubiera gustado ofreceros fotos del sistema terminado, pero no tenemos. Esa costumbre de apretar las agendas y no tener tiempo para nada…

Hasta aquí todo bien. 

Más tarde. Un año y medio después, recibimos la llamada de uno de los integrantes de la dirección facultativa diciéndonos que hay filtraciones en el sótano y que nos van a llamar de la constructora para ejecutar la garantía sobre los trabajos.

Vaya carita que se nos queda. Imaginar solamente la cantidad de yeso laminado que habría que reponer hace que se me afloje el estómago.

Recibimos la temida llamada y concretamos una visita a la propia obra. Intentamos que aparezcan todos: dirección facultativa, constructora y por supuesto, nosotros.

Finalmente, quedamos con el responsable de mantenimiento de la universidad y bajamos al sótano. Todo se concentra en una sala (grande) al fondo de un pasillo. Como una película de miedo. Terror. El agua mana del suelo. En una esquina de la habitación. Charcos por el suelo.

Pues vamos a ver qué hay detrás del panel, hacemos una cata y… mira!



Nos han hecho caso! Hubiera preferido encontrarlo perforado, así se acaba la historia... Pero miramos al suelo y vemos que el perfil inferior de los paneles de yeso laminado está mojado por dentro.



Limpiamos un poco con la mano y encontramos a los culpables de todo el problema.


Nos hicieron caso con los perfiles verticales, pero al colocar el perfil inferior taladraron el sistema. Suspiramos de alivio…

Después de esto hicimos una propuesta de reparación que finalmente no ejecutamos.

Desconocemos en qué quedó todo, pero queremos reivindicar la poca sensibilidad que se tiene con el trabajo de los demás. 
En nuestro caso, cuando ejecutamos impermeabilizaciones – de cualquier tipo – para empresas constructoras, percibimos que los plazos son tan apretados que lo único que importa es terminar a tiempo. Todo lo demás da igual. Incluida la calidad de la ejecución. Y una instrucción tan sencilla como – en este caso –: NO TALADRAR, hace que una obra se convierta en un fracaso absoluto en cuestión de meses.
Publicado por: Raúl Romero Cantillo

Las prisas no son buenas. El caso del sótano inundado

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2 comentarios:

  1. ahora k vallan en busca del que tenia el taladro.......sera un currito.....la empresa quebraria.......no tendra ni pa come........y al final al k le cuesta el dinero es al mismo k le costo desde primera hora.......con lo facil k hubiera sido colocar toda la perfileria igual,pero claro se tarda mas,no cuadran los tiempos,etc,etc.....y todavia hay quien se queda atonito cuando le ofrece un presupuesto un profesional ( "es que fulanito me lo hace por la mitad").seguro k fue fulanito el k coloco los perfiles con tornillos.....

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  2. Hay que ver cuantos problemas nos encontramos al poco tiempo de realizar obra con prisas, y es que como dices el el título del artículo "Las prisas no son buenas"

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