lunes, 22 de octubre de 2012

Manchas "fantasmas" en morteros monocapa


Hace algunos años, asistí a un fenómeno que traía locos a todos los intervinientes de una obra ejecutada en una casa de vecinos en algún punto del centro de Sevilla.

La obra en cuestión había consistido en la ejecución de diversas reformas y adecuación de fachadas, cubiertas, adaptación de entradas y mejoras de carpinterías de una típica casa sevillana de vecinos con patio central. Habíamos participado en la impermeabilización de las cubiertas y en el tratamiento de algunos puntos de humedades de capilaridad y, casi a la finalización de la obra, la constructora detecta la aparición de manchas de humedad alternas y sin patrón en un mortero monocapa que revestía un muro existente de tapial.

Aparecían a diferentes alturas y tenían diferentes diámetros y formas. Algunas pequeñas en la base, algunas alargadas en la cúspide, más redondas por el centro... 

Procedimos a revisar el muro en cuestión y todas las posibles entradas de agua al mismo. La coronación estaba cubierta, el encuentro con la solería bien sellado y rematado, los encuentros en los laterales sin fisuración aparente... a todo esto sumar que el mortero monocapa presentaba una coloración constante y, la verdad, tenía muy buena pinta.

¿Que podía estar pasando?

Antes de entrar en materia, hay que tener en cuenta que, cuando estudiamos el origen de una patología, tenemos que analizar las propiedades de los materiales según la fecha en la que se aplicaron. Hago esta aclaración porque, en la actualidad, la tecnología y los contínuos procesos de investigación por parte de los fabricantes, introducen mejoras sustanciales en los materiales que suministran. En este caso concreto, los morteros monocapas han ido reduciendo progresivamente el espesor mínimo a aplicar para que mantenga sus propiedades impermeables. Actualmente, se exige un mínimo de 10 mm. En el texto que sigue a continuación, se hablará de 15 mm, que es lo que permitía la tecnología en el año 2005, año  en el que sucede lo que se redacta.

Para buscar el origen, revisemos lo que conocemos de los materiales existentes:

- El mortero monocapa es un mortero de base cemento, áridos seleccionados, resinas sintéticas, aditivos especiales y pigmentos selecccionados, que, aplicado en espesores mayores a 15 mm, le confiere al paramento vertical un acabado impermeable y transpirable, quedando el soporte terminado sin la necesidad de disponer más capas.

- Los muros de tapial están construidos mediante tierra arcillosa prensada en tongadas de 10 a 15 cms. No podemos saber el ancho del mismo, pero, por documentación histórica, podemos suponerle al menos 30 cms.

Ya tenemos los ingredientes, así que... analicemos lo que tenemos.

El muro de tapial ha estado expuesto a las inclemencias del tiempo, y, como sabemos, su composición permite la absorción de agua, la cual, se evapora con facilidad debido a alta capacidad de difusión de vapor de agua de dicho sistema.

El mortero monocapa, según los distintos fabricantes, presenta impermeabilidad a partir de 15 mm, en ambas direcciones, siendo permeable al vapor de agua.

Con esto, varias, preguntas al constructor:

P: ¿Estaba mojado el muro?¿has mojado el soporte previo a la aplicación del mortero monocapa?
R: Estaba seco cuando lo aplicamos. No responde a si han mojado el soporte o no cuando aplicaron el monocapa.

Parece deducirse que no lo han humedecido y teme la bronca. Puede ser el problema de las manchas y teme tener que picar el revestimiento. Realmente, es necesario humedecer antes de aplicar morteros sobre soportes porosos, ¿verdad?

P: ¿Que espesor se le ha aplicado al monocapa?
R: de 20 a 30 mm.

De momento, no tenemos por qúe dudar de lo que dice. Algo se nos sigue escapando...

Los muros de tapial suelen mantener la planeidad en vertical. Es algo que no podemos comprobar a posteriori. Aunque, si no fuese así, hubiese dado pie a que el aplicador hubiese regularizado el soporte con mortero monocapa, en vez de aplicar un revestimiento contínuo. Es decir, es verdad que, por el consumo, el aplicador mantenga que el espesor aplicado corresponde a lo que dijo, pero, si el soporte no estaba plano, nos quedan zonas con espesores superiores y espesores inferiores a 15 mm.

Con esto último, procedemos a comprobar en las zonas de las manchas y... ¡voila! ¡Respuesta encontrada!

Evidentemente, el muro estaba aparentemente seco. Parece claro que mojaron el soporte para la aplicación del monocapa (bien hecho) y, consecuentemente, el muro estaba secando por donde el monocapa no tenía el espesor suficiente. 

Solución. Esperar un tiempo prudencial para el desecado del muro y aplicar una capa de regularización de al menos 10 mm del mismo material para garantizar su funcionamiento a futuro. Con esta solución, garantizamos la ausencia de puntos de espesor inferior a 15 mm, y, por tanto, conseguimos la impermeabilidad buscada.

Nuevos y viejos materiales están destinados a llevarse bien. Una amistad duradera dependerá del buen hacer del artífice de la unión.

"No esperes a que tu amigo venga a descubrirte su necesidad; ayúdale antes"
Juan Luis Vives




Publicado por: Raúl Romero Cantillo

Manchas "fantasmas" en morteros monocapa

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1 comentario:

  1. Interesante entrada.

    Una buena labor de toma de datos inciales al final se antoja crucial para llevar a cabo el resto de trabajos, y parece que en vuestro caso fue asi.

    Un saludo.

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